«Vientos de la cordillera», nuevo adelanto de «(Algunas) Formas de Amor», su cuarto álbum de estudio y el tercer y último capítulo de la trilogía Prisma, obra musical y visual gestada durante cuatro años en Buenos Aires y cerrada junto a Daniel Melero. En esta nueva canción, Ubilla vuelve a situarse en el territorio emocional que atraviesa su obra: la pérdida, la memoria, el amor que se desvanece y la sensación de quedar suspendido en un tiempo que ya no avanza. «Vientos de la cordillera» transforma el desamor en paisaje: una pena amarga y sincera que llega desde la naturaleza. La cordillera aparece aquí como símbolo de memoria, herida y permanencia: un lugar inmenso desde donde soplan los restos de una historia que todavía duele.