Íntima y contemplativa, “Alba” nace desde la fragilidad, la entrega y la transformación interior. Construida a partir de una instrumentación mínima, con piano, guitarra acústica y una voz al borde del susurro, la canción retrata ese instante en que algo cambia profundamente y ya no hay vuelta atrás. Grabada en Buenos Aires y producida por Daniel Melero, “Alba” inaugura una nueva etapa en la obra de Ubilla, marcada por una sensibilidad austera, profunda y expansiva. La canción funciona como puerta de entrada a (Algunas) Formas de Amor, el capítulo final de Prisma, una trilogía compuesta por Fugaz y Eterno, Ataraxia y este nuevo álbum, concebida como un recorrido sobre la identidad, el amor, el deseo y la transformación.