Decidí conectar en medio de la producción musical la canción con una película que me había llamado la atención «El día que la tierra se detuvo». Si bien es ficticia, presenta un escenario distópico provocado por acciones superficiales y destructivas. Me recuerda la fragilidad de un mundo de cristal que todos contribuimos a moldear. Quise jugar con esta obra cinematográfica que también sirve como recordatorio de las consecuencias profundas que pueden surgir de nuestras acciones en un mundo cada vez más obsesionado con la tecnología y las apariencias.